Memorias del Tercer Coloquio (Primera Parte)



Tercer Coloquio de Investigación de Historia de las Mujeres en la UPRU






 Memorias


                                                      
Compiladora: Sandra A. Enríquez Seiders





Universidad de Puerto Rico en Utuado
6 de marzo de 2014
Mujeres de la loza… historia y testimonios de las trabajadoras
de la fábrica de vajillas Caribe China, de Vega Baja

José Luis Colón González, MPA


Caribe China fue la que le dio vida
a este pueblo. No había nada más.
Los mejores años de mi vida, los pasé yo allí.”[1]
Hilda Valentín


Introducción
Durante los años de las décadas del cuarenta y del cincuenta, la Compañía de Fomento Industrial trataba de mejorar la capacidad de las industrias existentes para competir especialmente en el mercado puertorriqueño. Además, analizaba la posibilidad de establecer nuevas industrias. Valiéndose de su autoridad, Fomento desarrolló e implantó el programa denominado “Operación Manos a la Obra”, a través del cual se pretendía industrializar el país mediante empresas manufactureras que recibían incentivos o exenciones contributivas. Para esta fecha, el gobierno poseía y administraba cinco industrias asociadas a la Compañía de Fomento como subsidiarias corporativas: la Corporación de Cemento, la Corporación de Vidrio, la Corporación de Pulpa y Papel, la Corporación de Productos de Arcilla y la Corporación de Zapatos y Cuero. Todas estas industrias elaboraban productos de primera necesidad para la Isla, y, salvo la fábrica de zapatos, podían contar con materia prima local.
            A pesar del auge inicial, hubo que hacer un reajuste general del programa de Fomento, ya que la estrategia de industrialización adoptada no rendía los frutos esperados. Ante esta situación, el gobierno decidió transformar la “Operación Manos a la Obra” en un programa de corte capitalista, en lugar de conservar su orientación socialista,[2] y surgió la necesidad de recurrir a los experimentados y acaudalados hombres de negocios norteamericanos. Como consecuencia, en el año 1945 se estableció el programa “Ayuda Industrial”, a través del cual la Compañía de Fomento construía fábricas y las arrendaba, en cómodas condiciones, a empresas norteamericanas que quisieran establecerse en Puerto Rico.



Vista aérea del edificio de la Caribe
China Corporation, ubicado en el barrio
Cabo Caribe de Vega Baja, c. 1969.
Cortesía: Thomás Jimmy Rosario
           
Fue así como surgió en Vega Baja, a partir de 1947, la fábrica de vajillas de loza Crane China Corporation. En agosto de 1951, la industria cambió su nombre a Caribe China Corporation, una subsidiaria de Syracuse China, de Nueva York, la cual comenzó a conocerse popularmente en la zona como “la fábrica de loza”. La fábrica surgió y se desarrolló en un escenario de cambios en el estilo del buen diseño como parte esencial de todo lo que se producía, y en valores sociales como la comodidad y accesibilidad al disfrute de la belleza, elementos asociados al concepto de “modernidad” en el diseño.[3]
Aunque tradicionalmente se asocia el proceso de industrialización en Puerto Rico con el género masculino –evidenciado en el logo del hombre y la rueda- lo cierto es que la manufactura que sirvió de motor para la economía de la Isla durante varias décadas, tuvo rostro de mujer. A través de este ensayo, presentamos una síntesis histórica sobre esta importante industria, y reseñamos el rol de la mujer vegabajeña en el desarrollo y auge de una de las fábricas más emblemáticas e importantes de la “Operación Manos a la Obra”. Para ello, contamos con la colaboración de un grupo de estudiantes del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana de Puerto Rico que, dirigidos por el Dr. Pedro A. González y este servidor, utilizaron la técnica de historia oral para  entrevistar a varias de las obreras que laboraron en la fábrica.[4] Aunque representa una pequeña muestra, lo cierto es que sus vivencias y testimonios marcan el patrón del rol de las mujeres en el establecimiento, funcionamiento y desarrollo de la Caribe China.
¿Qué era la Caribe China?
            La Caribe China fue el resultado de los esfuerzos de la Compañía de Fomento Industrial por desarrollar el arte de la cerámica a nivel industrial en la Isla.[5] Esta fábrica, establecida entre 1947 y 1949, se dedicaba a producir vajillas de loza para uso institucional de hoteles, restaurantes y otras organizaciones. Su ubicación en el pueblo costero de Vega Baja correspondió a la abundancia de arena silícea (arena blanca), utilizada como materia prima secundaria en la confección de las vajillas. La arcilla como materia prima era importada desde Inglaterra.
            Ante la decadencia de la industria azucarera, Caribe China representó una esperanza para los trabajadores de la zona norte central de Puerto Rico. Aunque para esta época los hombres eran mayormente diestros en las faenas agrícolas y las mujeres en los oficios domésticos, ambos “se acoplaron casi perfectamente al complicado proceso de producción de loza.” La única falla, según el entonces vicepresidente de Producción, Harold Allen, era “la falta de disciplina industrial.”[6]
            Esta percepción del señor Allen contrasta con el testimonio de Haydée González, quien laboró por siete años en la industria. De acuerdo con González, quien llegó a desempeñarse como supervisora, “gracias al conocimiento adquirido en la Caribe China, pudo trasladarse más tarde a Estados Unidos, donde consiguió una mejor oportunidad de empleo en una industria alemana que confeccionaba vajillas en cristal.”[7]
El rol de la mujer: vivencias y testimonios
            Aunque no hemos encontrado evidencia de la cantidad exacta de empleados, sabemos que, en sus mejores momentos, Caribe China tuvo una nómina que oscilaba entre los 600 y 800 empleados distribuidos en tres turnos de trabajo de ocho horas cada uno. De estos, más del cincuenta por ciento eran mujeres. Los hombres se dedicaban mayormente a las tareas de acondicionar la materia prima y dirigir la operación de los hornos, mientras que las mujeres capitaneaban los departamentos de producción, decoración y empaque. En el caso del de decoración, hemos documentado tres técnicas utilizadas: linning, air brush y calcomanías (stencils). Todas eran ampliamente dominadas por las mujeres. La capacidad y destrezas de estas eran reconocidas por sus propios compañeros. Ejemplo de ello lo ofrece el testimonio de Froilán “Chachá” Rosario, quien –sin vacilar- reconoce que en el arte de pintar las líneas, “las compañeras Olga Bagú y María Narváez eran unas artistas.”[8]
            Para la época en que se establece esta industria, todavía gran parte de la sociedad no veía con buenos ojos la participación de la mujer en la fuerza laboral del País. El machismo y la sumisión de esta al oficio doméstico parecían ser norma aceptada. Sin embargo, uno de los resultados del fenómeno de la “modernidad”, que llega tardíamente a Puerto Rico durante los años cincuenta, fue la incorporación de la mujer a la actividad laboral y económica. Uno de los testimonios más contundentes en esa dirección lo ofrece doña Hilda Valentín, quien comenzó a laborar en Caribe China en 1952. Hilda trabajó durante diez años en el área de linning y, posteriormente, se convirtió en la administradora de la cafetería de la fábrica:
Eso de la mujer estar trabajando en la calle era… ningún marido quería que su mujer se fuera a trabajar para la calle, pero… había que ir porque la situación estaba mala…[9]

            María Rivera, otra de las mujeres entrevistadas que trabajó en la Caribe durante diecisiete años, describe con precisión y nostalgia la situación económica de su familia, previo a ella comenzar a trabajar en la fábrica:
Yo vivía como en una lomita y vivía todo el mundo en casas bien pobres: sin escaleras, sin baños, sin estufas, nada más que fogones… Comíamos todos los días porque mi papá siempre sembraba batatas, calabazas, plátanos, guineos y yautías. Comíamos eso con bacalao toda la semana. Sábado y domingo, o a veces los domingos solamente, se hacía el asopado de gallina o fricasé… Esa era la carne que se comía, gallina, porque no había pa’ más ná. [sic][10]

Doña Aurora Santos, por su parte, a sus noventa años todavía recuerda las dificultades que tuvo que enfrentar durante su adolescencia y juventud:
… A veces nos acostábamos sin comer. A veces, a las nueve de la noche, estaba mi mamá haciendo unas sopitas de bacalao. Mami me decía: “Mamita, no hay na’ en el caldero.”[11]

Para el proceso de reclutamiento, los ejecutivos de la compañía, aprovechando la precaria situación económica que imperaba en la zona, iban a entrevistar a los/las posibles candidatos/tas a la escuela superior, ofreciéndoles “villas y castillos” para que cuando se graduaran de cuarto año ingresaran a la fábrica. Esta era una de las razones por lo que muchas de las mujeres comenzaron a trabajar entre los 16 y 19 años.

Como no abundaban medios adecuados de transportación, doña María tenía que utilizar dos carros públicos para poder llegar desde su residencia hasta la fábrica. Otras, como Aurora Santos y su hija Luz Awilda Rosario, dependían de la caridad de vecinos o conocidos que las ayudaban concediéndoles el típico “pon”. El caso de Rosalina Santos era todavía más sacrificado, pues tenía que caminar varios kilómetros desde su casa hasta la Caribe China para poder cumplir con su responsabilidad.
El trabajo tenían que realizarlo casi por intuición, pues, de acuerdo con las entrevistadas, no les ofrecían adiestramiento. Luz Awilda Rosario recuerda que:
Cuando uno llegaba, lo ponían a hacer lo que tenía que hacer, y poco a poco fui aprendiendo y mejorando hasta que fui haciendo el trabajo completo.[12]

Hilda Valentín, por su parte, recuerda que cuando llegó por primera vez a la fábrica, sin mayores explicaciones, le entregaron una esponja, una brocha y “un core” para que comenzara a trabajar.
            Con excepción de la señora Rosario, que es la más joven del grupo de mujeres entrevistadas, las demás trabajadoras comenzaron ganándose entre veinte y veinticinco centavos la hora, lo que representaba un promedio de $2.00 por ocho horas diarias de trabajo y un sueldo neto semanal de aproximadamente $8.00. Eran salarios de miseria. No obstante, aunque reconocen que era un salario de miseria, también aceptan que este trabajo representó para ellas una oportunidad para la superación. En cuanto a la paga, doña Rosalina Santos manifestó que: “no era suficiente, pero se bregaba con lo que había. Se vivía bien, no me puedo quejar.”[13] Para doña Hilda Valentín, “no era mucho, pero yo hacía maravillas. Por lo menos me daba para hacer la compra y llevarles el desayuno todos los días a mis hijos a la escuela.”
            Las condiciones económicas a las que se enfrentaban los/las obreros/as, llevaron a la matrícula a decretar varios votos de huelga como mecanismo de presión en búsqueda de aumentos de sueldos. En ocasiones, luego de estar protestando durante días o semanas, apenas lograban un aumento de dos o tres centavos por hora. En este aspecto, las obreras entrevistadas expresaron puntos de vista diferentes. Hilda Valentín no estaba de acuerdo con las huelgas:
A mí eso me resbalaba, yo no participaba pero les decía a los que sí lo hacían que eran unos mal agradecidos porque “le querían picar la mano a quienes le daban de comer.”[14]

Contrario a Valentín, doña Aurora Santos recuerda que en una de las huelgas ella peleó cuando en medio de la protesta vio a otra compañera felicitando a uno de los norteamericanos dueños de la fábrica:
Entonces yo le dije: “vende patria”. Ella me espero en la hora de almuerzo y me dijo: “vieja sucia”. Nos dimos pero su supervisora me apoyó a mí.[15]

Estas pequeñas diferencias no fueron impedimento para que normalmente en la fábrica permeara un ambiente de armonía, hermandad y familiaridad entre los obreros y obreras de los diferentes departamentos.

A manera de reflexión
Aun con las dificultades que representó la transición de un empleo agrícola o doméstico a uno industrial, y ante las limitaciones de las que fueron objeto los/las trabajadores/as por parte del patrono, en muy poco tiempo, la calidad de las vajillas de loza que se producían en la Caribe China trascendió las fronteras isleñas. En 1952, la Organización de las Naciones Unidas le adjudicó un contrato para el diseño y la producción de una vajilla exclusiva para el restaurante de la institución. Esto, luego de haber competido en subasta con todas las productoras de lozas norteamericanas. Años más tarde, en la década de 1960, la cadena internacional de hoteles Hilton le otorgó un contrato por la suma de $1,000,000 para la producción de vajillas para sus hoteles en los Estados Unidos continentales.



Mamá Laura: vocación y compromiso desde Paso Palmas a Utuado
 Yolanda Martinez Viruet, M.A.


“Ábrete rosa divina, ábrete rosa cristiana, que de tu vientre ha de ser un hijo de carne humana” (rezo de Doña María Rodríguez de Jesús, Comadrona de Utuado).  La Rosa se pone en agua durante el parto y según los espíritus divinos le hagan abrirse,  presagia el alumbramiento; al terminar el parto se tira el agua y se deja cerrar la rosa hasta que otra madre comienza el trabajo de parir. [16]
Una de las primeras  referencias escritas sobre comadronas aparece en el primer libro del Antiguo Testamento, aproximadamente en el año 1800 antes de J.C. Nuestras indias se ocupaban de enseñar a sus hijas en los asuntos y tareas propias de su sexo. Se entiende que las madres y mujeres cercanas ayudaban en los partos.  Por otro lado, de España vinieron mujeres identificadas como comadronas y de África migran matronas con su profundo conocimiento de hierbas.  De aquí nace la comadrona criolla, la partera puertorriqueña.[17] .  La comadrona siempre ha estado presente en el cuidado de la salud reproductiva de la mujer en Puerto Rico, solamente  su rol ha cambiado a través del tiempo. 

En 1876 se aprueba el Reglamento para el control de la Profesión de la partería. Luego en 1904, la Junta Examinadora de Médicos, daba el primer examen de comadrona.  Más tarde en 1925, se requería tener la preparación de enfermera graduada para tomar los exámenes de reválida de comadrona y ya en 1939 se establece que las comadronas debían estar autorizadas legalmente.[18] 

Un cinco de enero de 1906, como regalo de reyes, nace Laura Lafontaine Ramos.   Hija de José María Lafontaine y Pagán, (compromisario de Barrio y de descendencia Corsa), y María Celestina Ramos.  Laura,  se crio al lado de la esposa de su papá Magdalena Brebán.  A  temprana edad, se interesó por ayudar a cuidar de los enfermos. Observando y luego como ayudante de comadronas, demostró que tenía  vocación. A la  edad de 17 años, entendiendo  la responsabilidad y la importancia de un servicio absolutamente necesario para la subsistencia de no solamente las mujeres, sino también de sus crías, comenzó a dar servicios de comadrona en el barrio Paso Palmas. Muy querida y respetada en el barrio, la buscaban constantemente, para que santiguara, curara  heridas, pusiera  inyecciones y hasta para ayudar con animales de parto, heridos o enfermos.  En el año 1923, se casó con Graciano Negrón, y empezaron su propia familia. Tuvieron 10 hijos: Fernando, Sotera, Graciano, Francisco, Celia, Carmita, Abraham, José Antonio, Celestina y Elba Iris.  

En la primera visita que hice al Barrio Paso Palmas, decidimos entrar al negocio de Don Antonio (Toño) Carmona.  Como iba acompañada de mi esposo Félix y su tío Graciano, al vernos, Don Toño comenzó a evocar a Mamá Laura.  Sorprendida, ya que no le había hecho una sola pregunta, dejé que corriera su memoria sobre el recuerdo de una mujer que muy bien había marcado la vida del barrio: Me contó don Toño, que  a  “Mamá  Laura” o  “Madrina Laura”, como cariñosamente era conocida, también le decían la “doctora del barrio”, ya  que todos acudían donde ella para cualquier dolama,  pues les refería siempre un buen remedio casero. En una ocasión, tuvo que operar una vaca, ya que tenía mastitis y tuvo que abrirle la ubre para curarla.  La vaca sobrevivió!!  También me cuenta,  que según Doña Julia Mejías, quien asistía  a Mamá Laura en sus  partos,  que luego de que naciera su bebé, ella misma se encargaba de cortar el cordón umbilical.[19]  Sigue contándome,  “cuando  era jovencito,  la gente me buscaba a mí, a David y  a Cristóbal Raffolls para que los llevara a la casa de Madrina Laura,  pues sabíamos cómo llegar hasta allá.  Años más tarde, ella también asistió a mi esposa Rosalía Collazo Mejías, en todos los partos que tuvo.” 
Mamá Laura hacía muchos favores.  El pago por su labor, para los pocos que tenían dinero, era de cinco dólares o menos.  La mayor parte del tiempo, el pago constituía mayormente de gallinas, carne de algún cerdo sacrificado, huevos, viandas y café; si ella sabía que la parturienta no tenía con qué pagar, no le importaba.  Al otro día del parto, ya que la visitaba por nueve días consecutivos, (hasta que se le cayera el ombligo al recién nacido) se las arreglaba para traer una gallina de su casa y hacerle ella misma el caldo para que pudiera recuperarse del parto.  Tampoco tenía inconveniente en lavar la ropa de parto de su paciente. 
 Su sobrino, Héctor F. Marín Lafontaine, que aún vive en Paso Palmas, la recuerda como “una mujer que tenía un carácter fuerte.  Cuando hacía algún acuerdo para atender un parto, comprometía a la familia a tener no menos de seis hombres con una hamaca, en caso de que se complicara el parto, no perder tiempo en bajar la parturienta hasta el hospital del pueblo.[20]   Además les daba instrucciones sobre la higiene del cuarto al momento del parto.”
También me cuenta don Héctor, que “ella  no le negaba sus servicios a nadie.  A veces, venía a buscarla gente que ella no conocía.  Sabía que era un riesgo, sin haberla examinado antes del parto, y desconociendo  las condiciones en que se encontraba la mujer, pero aun así,  se iba a atenderla.”  Su compromiso con el bienestar de esa mujer y su cría muy bien podrían depender de ella.  
En 1952, logró su Certificación como Comadrona Auxiliar.  Bajo el Departamento de Salud, División de Higiene Materno-Infantil, se certificaron las comadronas.  Ella iba a tomar clases los jueves.  Su Supervisora de Distrito según consta en la Certificación era María Paredes, quien las reunía los jueves en el Hospital de Utuado. La  Jefa del Negociado de Higiene Maternal e Infantil era la Dra.  Dolores M. Rivera. [21]   
La señora Felisa Pérez, quien laboraba en el Hospital, y era también su yerna, recuerda que “cuando Mrs. Paredes las reunía en el hospital, parecían “palomas”, por los blancos vestidos.  Ellas se preocupaban por asegurarse que los bancos para sentarse estuvieran limpios para no ensuciar sus blancos uniformes de los cuales se sentían muy orgullosas.”[22]
Al Certificarse, se les entregaba el “Manual para Comadronas Auxiliares”, un libro de seis capítulos con ilustraciones (de Cajigas)  que van desde el Uniforme, Los órganos reproductivos, Periodo prenatal, Preparativos con anterioridad al parto, La llamada para el parto, Periodo  post parto y neonatal y Cuidado del niño. 
Las responsabilidades eran muchas.  Mamá Laura, recibía inspecciones regulares sobre su uniforme y equipos.  Para eso, venía Mrs.  Paredes hasta su casa en Paso Palmas. La inspección, consistía en verificar el bulto donde llevaba los instrumentos necesarios para el parto.  Según descrito en el manual, “La comadrona auxiliar tendrá siempre su maletín equipado y preparado para atender con prontitud las llamadas.  Visitará a la embarazada cuando esté próxima la fecha probable del parto.  Se asegurará si la embarazada tiene todos los preparativos para el parto, evitando así trastornos a última hora”.[23]  Entre el equipo necesario, se encontraba la tijera corriente, la tijera para cortar cordón umbilical, porta esponja de 7” de largo, perita de goma, nitrato de plata,  imperdible para perforar la ampolleta de nitrato de plata, tarjeta de registro de parto, lápiz o pluma, libreta para notas y linterna.  También llevaba algodones, alcohol,  sobre con cinta umbilical, sobres gaza esterilizada, la romana y dos platos hondos aporcelanados.  También llevaba pastillas de sublimado[24] y pastillas de ergotrato[25] Como parte de sus responsabilidades, también tenía que llenar  los papeles del certificado de nacimiento o certificado de natimuerto.
      Me cuenta su hijo Francisco (Panchito) Negrón, que “cuando iba la Supervisora, le avisaban y él tenía que bajar hasta la orilla de la carretera a ayudar a Mrs. Paredes con el pesado bulto que traía y luego, al final de la inspección, tendría que volver a acompañarla hasta la orilla de la carretera, y obviamente, cargando nuevamente el pesado bulto. [26] 
Según el Manual Para Comadrones Auxiliares[27], el uniforme para la Comadrona Auxiliar, era un traje blanco de mangas cortas.  Alrededor de la manga izquierda se le colocaba la Insignia, que es un pedazo de tela color marrón obscuro como de tres (3”) pulgadas de ancho y con las iniciales CA (Comadrona Auxiliar).  Zapatos de color marrón, de taco bajo y que le queden cómodos.  Medias de color marrón.  Conservar el uniforme limpio, arreglado y planchado. Ellas mismas tendían que prepararse un “gorro” para cubrir su cabello durante el parto, un delantal blanco y una mascarilla.  También las instruía con ilustraciones para cada caso, consejos en caso de complicaciones y les advertía “Ten presente que durante el parto eres responsable de la vida y seguridad de la madre y su hijo.  Sigue nuestras instrucciones para beneficio de las madres y sus hijos, y el tuyo propio.”
Su hijo, Graciano (Chanito) Negrón, tiene muchas anécdotas para contar.  Entre ellas, dice que  Mamá Laura, le hacía levantar temprano y antes de que ella saliera con su flamante uniforme blanco, él tenía que “talar” las hierbas a los lados del camino, para que ni siquiera el rocío mañanero fuera a mojar su uniforme.[28]  Ella era muy celosa con su apariencia y su uniforme tenía que estar  impecablemente blanco y bien planchado.  Me cuenta con jocosidad, que en una ocasión, él llegó de trabajar en la finca y cuando se enjuagó la cara y las manos, tiró el agua de la ponchera sin mirar.  Cuando se da cuenta, acababa de ensuciar el uniforme de Mamá Laura, que estaba tendido en el cordel, ya almidonado!!  Del susto, llama a sus hermanas Celia y Sotera, y ningun@ de l@s tres se atrevía decirlo.  Cuando ella escucha el bullicio, sale preguntando qué pasaba.  A Graciano, no le quedó más remedio que aceptar la culpa, pero de todos modos, lo pagaron l@s tres!!
También me hizo el relato de  que “en ocasiones la venían a buscar los maridos de las parturientas, a caballo y en estado de embriaguez, en cuyo caso ella prefería ir detrás del caballo, no fuera a ser que se fueran a caer por un risco.  Pero eso no la detenía ni la asustaba, porque su compromiso estaba por encima de todo.  A veces,  la iban a buscar de una casa para un parto y surgía otra mujer de parto y seguía de corrido y no la veían por días. Si no daba a luz la mujer, y era muy lejos, se quedaba hasta que se daba el parto. En ocasiones se la llevaban para San Juan.  Pudiera ser alguna familia acomodada como igual la venían a buscar de Barrio Obrero, como fue el caso de don Guillermo Álvarez esposo de Doña Lola M. De Jesús.   Otra cosa que sucedía los domingos, era que se llenaba la casa con mujeres embarazadas y los muchachos tenían que correr a buscar los “antojos” de las mujeres, especialmente de frutas frescas.  Ellas venían para que Mamá Laura las viera, las santiguara de ser necesario y verificara cuán  próximo estaría su parto.”  
Según me cuenta su hija Celia,   Moisés Collazo, quien era un vecino de Paso Palmas,   tuvo un accidente en la finca, en el que resultó con una herida de machete en su pierna.  Bajando montado en su caballo y sangrando sin cesar, Mamá Laura alcanzó a verlo y lo bajó del caballo y lo acostó en su cama.  Inmediatamente le aplicó un torniquete para aguantar el sangrado y lo curó hasta que pudo estar en condiciones de levantarse nuevamente y seguir su camino a casa.[29]
Otra anécdota que me contó su hija Elba Iris, fue que en uno de los partos que atendió, aparentemente, el niño venía antes de tiempo, y como no había incubadora, ella preparó una: En una cajita que forró de tela, adentro le hizo unos “bolsillos” donde se colocaban “canecas de ron” con agua caliente, las cuales se cambiaban según se iba enfriando el agua.[30]
En el 1957, se mudó de Paso Palmas al pueblo de Utuado.  En el 1962, se mudaron para San Juan, pero una vez abrieron la General Cigar de Utuado, Mamá Laura le pidió a su hijo Graciano que buscara trabajo ahí, y que la volviera a traer  a  Utuado,  donde vivió el resto de sus días.  Mamá Laura ejerció como comadrona durante cuarenta años,  a orgullo repetía que nunca se le murió una mujer.   Muchos de nuestros ciudadanos utuadeños, fueron recibidos por ella.
Atendió partos en Paso Palmas, Caonillas, Tetuán, Viví, Utuado pueblo y hasta en Jayuya.   Mi propia madre, también fue su paciente para el nacimiento de mi hermana Damaris.  Me cuenta mami[31], que mi papá fue a buscarla, y que ella llegó con su uniforme blanco y bien planchado y que era una señora  muy seria y profesional.  También trajo al mundo once de los hijos de Don José (Cheo) Cruz, padre del muy querido Padre José Antonio, quien fuera párroco de la Iglesia Católica de Utuado.  Si vas a Paso Palmas, y le preguntas a cualquier persona mayor de edad, te sabe decir quién fue Madrina Laura.  Te hablarán de su profesionalismo, de que probablemente alguien en su familia fue recibida por ella al nacer, de su entrega desinteresada y la diferencia que hizo en las vidas de la gente del barrio y del pueblo.
El 13 de abril de 1987 perdió su batalla contra el cáncer.  Vivió mucho y dio un servicio que contribuyó a salvar vidas,  a dar una mejor calidad de vida al ofrecer sus  servicios de comadrona,  en un tiempo en que la mortalidad era  alta tanto para ellas como para sus crías.  Esa era su vocación y su compromiso,  de Paso Palmas a Utuado.       









La historia oficial las ignoró: homenaje a la mujer trabajadora de  Manatí
Sandra A. Enríquez Seiders, PH.D.
Introducción
La historia ha sido definida como el conjunto de ideas y acciones de los miembros masculinos de las clases gobernantes de las sociedades del pasado (Brereton, 123). Tal vez por esto las mujeres no han sido objeto de interés histórico.  Con temas tales como la política, los asuntos del estado, la diplomacia, la geopolítica y la política militar, temas todos documentados por el hombre, las mujeres no tenían cabida. No en balde ellas estuvieron ausentes de siglos enteros de civilización, guerras, epidemias, nacimientos de ciudades y de vida campesina. Las pocas mujeres que la historia incluyó en sus anales fueron aquellas que ocuparon puestos en las esferas de poder de la misma manera que lo hicieron los hombres.
Muchos historiadores consideraron que los roles de las mujeres eran insignificantes y pasivos como para hacer historia sobre ellos. Se decía que las mujeres no tenían historia o que habían alcanzado muy poco valor social como para ser incluidas en esta. De la misma manera que las mujeres fueron excluidas de los sistemas económicos, de la política, y de la religión, así ocurrió en el ámbito de la historia.
No fue hasta la década del ’70 y con el llamado segundo feminismo que la mujer se convirtió en protagonista de la historia. Este fue el inicio de las grandes contribuciones a la historia de mujeres. Por ejemplo, en Puerto Rico surgieron las investigaciones en torno a la participación de las mujeres en los movimientos obreros, los partidos políticos, en la lucha por el sufragio, en la industria de la aguja,  del tabaco y del café, entre otras.
Una vez se determinó que la historia patriarcal ocultó y marginó la obra femenina se hizo necesaria la reconstrucción del discurso y asumir dos tareas: investigar y reinterpretar la historia. En primer término, hubo que investigar para rastrear a todas esas mujeres que conocemos, pero que hemos olvidado; aquellas cuya obra permanece escondida e inédita en algún archivo; las anónimas de todas las condiciones y profesiones que no figuran en los censos ni en los títulos de propiedad (Vega, 16). Fue necesario también reinterpretar la historia, cuestionarse todo lo aprendido hasta la fecha e incorporar los nuevos hallazgos. La mujer quedaría fuera de la historia mientras sólo se tuviesen en cuenta actividades tales como la guerra en oposición a  la producción de ropa y alimentos o la posesión de propiedades en lugar de la producción y el trabajo (Vega, 17). Al hacerlo, es decir, al incluir a la mujer, el resultado será siempre la transformación de nuestra visión del mundo y de la historia.
            La historia de mi pueblo no es la excepción. Mucho se ha escrito sobre la historia de Manatí y en ella la mujer siempre ha estado ausente. Las protagonistas de esta investigación fueron clave en el desarrollo de las diferentes actividades económicas que por muchos años le dieron vida a este pueblo y sin embargo la historia oficial las ignoró. 
Para darle visibilidad, voz y una presencia real a ellas hubo que recurrir a diferentes fuentes: revistas de la época, publicaciones dedicadas a la mujer, libros de historia general (para estudiar el contexto social y político que les tocó vivir), folletos, recortes de periódicos, cartas, diarios, memorias, álbumes familiares y, sobre todo, la historia oral que es el lugar de expresión  de los silenciosos habituales de la historia: los obreros, las mujeres, los indígenas, entre otros. La experiencia previa establece que toda investigación sobre la participación de las mujeres tiene un costo, pero ese será el desafío: reconstruir la memoria del género femenino para lograr su enraizamiento definitivo en la memoria colectiva (Rodríguez,  235). 
Estoy convencida de que la historia oral es indispensable para rescatar las vidas de las mujeres que han estado al margen de la historia oficial. Esto porque la historia oral es la alternativa metodológica que contribuye a que las voces aisladas o marginadas sean escuchadas. A través de las entrevistas que acompañan el resultado de este quehacer investigativo se rescata la parte más humana y sensible de los personajes, una cuestión que difícilmente se encuentra en los libros. Siempre he expresado que existe una relación entre la historia oral y la historia de las mujeres porque la primera permite escuchar experiencias de aquellos grupos generalmente caracterizados  como segmentos olvidados y silenciados. Ese es el caso de las mujeres quienes por siglos han sido las grandes ausentes de la historia.
La historia oral me ha permitido indagar y encontrar en la memoria vivencias y experiencias que se encuentran en un letargo esperando a que alguien las haga resurgir tanto de forma oral como escrita. Por eso, la memoria es un recuerdo que adquiere sentido cuando se narra. De esta manera es que, a través  de la historia oral, incluso cuando el detalle parezca insignificante, la palabra logra que la memoria se convierta  en una imagen que se transmite para otorgarle al recuerdo un presente. Aún más, una historia a través de la cual los individuos no aparezcan como sujetos de cambio acentúa modelos que tienden a negar  la participación ciudadana en las políticas locales. Es por esta razón que si mejoramos el uso de la memoria narrativa podremos historiar con mayor rigor y fidelidad el pasado histórico.
Las mujeres trabajadoras de mi pueblo
A través de las entrevistas que le realicé  a un grupo de mujeres que trabajaron durante años como despalilladoras en la industria del tabaco, en la industria de la piña, en la fábrica Playtex y en la fábrica de zapatos de Manatí, pretendo recrear un segmento del pasado histórico de nuestro pueblo. Los testimonios de todas ellas servirán para darle veracidad a un capítulo de la historia económica y social de Manatí. Sus voces nos permitirán humanizar la historia sin matices que aparece en los textos de la historia oficial de mi pueblo.
La historia de las mujeres que trabajaron en las distintas industrias de Manatí no puede ser una historia segregada ni paralela a la historia oficial, más bien viene a completar con sus detalles un vacío de información que completa la historia de la humanidad.
            Manatí nunca estuvo situado entre los principales municipios cosecheros de tabaco. Sin embargo, para el 1929, y a pesar de los daños ocasionados por el huracán San Felipe, ocupó la primera posición entre los pueblos de mayor despalillado. En este municipio existió una plantilla de empleados de 1,918 mujeres y 94 hombres para un total de 2, 012 despalilladores (Hernández, 405).  Para el 1932 Manatí contaba con 12 fábricas de elaboración de cigarros y 15 de despalillado distribuidas entre el pueblo y los campos. 
Todas esas mujeres trabajaron por tarea y les pagaban 25 centavos por despalillar una boya de tabaco que pesaba alrededor de 25 libras. Las despalilladoras seleccionaban las hojas de acuerdo a la calidad: primera, segunda, tercera y boliche, que era la clasificación para las hojas de peor calidad.  A cada hoja tenían que extraerle la vena principal o el paslote usando como única herramienta sus uñas, pero cuando las uñas no cortaban, le metían el diente. Dependiendo de sus destrezas o fortalezas despalillaban hasta cinco boyas. La gran mayoría de ellas aprendieron estas destrezas de niñas porque se metían debajo de las faldas de las mamás para que no las vieran y las ayudaban a despalillar. De esa manera contribuían a sacar más tarea y por lo tanto ganaban más.
El Puerto Rico que estas mujeres tuvieron que vivir fue uno de mucha pobreza. Ellas sufrieron las injusticias de un trabajo mal pagado, sin ninguna seguridad y sin leyes que las protegieran. Debido a que el aire resecaba la hoja del tabaco, todas ellas se expusieron al polvo del tabaco que inundaba los almacenes con poca o ninguna ventilación.  Todas vivieron una vida de privaciones y, la gran mayoría, no aprendió a leer ni a escribir. Fueron proveedoras, al igual que sus esposos, y muchas fueron víctimas de violencia doméstica. Además de su trabajo fuera del hogar, lavaban, cocinaban, limpiaban la casa y  cuidaban a sus hijos. A pesar de que con su trabajo fueron claves en el desarrollo económico y social de Manatí han permanecido invisibles en el acontecer histórico de nuestro pueblo.
La situación de las mujeres en la industria de la piña fue muy similar a la de las despalilladoras de tabaco. Esta industria empleó a cientos de mujeres. Trabajaban tanto en la finca como en la empacadora y en la fábrica. Trabajaban en mesas mondando la piña para luego sacarle los ojos con un punzón. Es posible que esta tarea requiriese la paciencia y las destrezas que la mujer tenía y que había adquirido cocinando en el hogar. En la fábrica todas ellas utilizaban guantes que les suplía la empresa para evitar  los rasguños y el ardor que causaba el jugo de la piña cuando bañaba sus manos. Para llevar a cabo esta tarea cada una de ellas llevaba de su casa al menos un cuchillo y una lima.
En la finca, donde se realizaban diferentes tareas tales como sembrar, desyerbar, abonar y recoger las piñas, trabajaban a la par hombres y mujeres bajo el sol candente. Tanto los hombres como las mujeres realizaban las mismas tareas, aunque el hombre ganaba un poco más. Sin embargo, esta situación se aceptaba con naturalidad, aún cuando hay constancia de la existencia de uniones en la fábrica. Posiblemente la poca aceptación de estas uniones se debió a que les descontaban dinero de sus ya raquíticos sueldos.
Esta realidad no cambió las condiciones de trabajo en la finca que, sin duda, eran bastante retantes. Por ejemplo, la mata tiene muchas espinas y para evitar cortarse, las mujeres se ponían dos pares de medias y zapatos deportivos (tenis) o botas. Usaban, además, dos camisas, una de ellas de manga larga, un pantalón largo y sobre él se ponían una falda y un delantal.  Como si fuera poco, se cubrían la cabeza con un paño y encima se ponían una pava para protegerse del sol. Todas llevaban consigo un machete o una hoja de sable y una lima para amolarlo. Con el machete abrían camino entre las matas, separaban la piña de la mata y luego le cortaban la flor. Cortar la piña de la mata era una tarea de mucha precisión porque había que dejar la semilla para que volviera a nacer otra. Una vez cortadas, las piñas se cargaban en una canasta, en la que cabían hasta 25 piñas, sobre la cabeza o en un saco hasta el camión que las llevaría a la fábrica o al almacén de empaque. Las piñas maduras tenían por destino la fábrica de enlatados, mientras que las piñas verdes se llevaban al almacén de empaque  para clasificarlas, envolverlas en papel de seda y ponerlas en cajas para enviarlas a los Estados Unidos. Esta tarea la realizaban mayormente las mujeres.
Con Operación Manos a la Obras, un programa de incentivos industriales que puso en práctica Fomento Económico de Puerto Rico a partir de la mitad del siglo pasado, inician en Manatí dos fábricas que dejaron una huella imborrable en el pueblo.   Se trata de la fábrica Playtex donde se cosían panties plásticos para bebés y brassieres y la fábrica de zapatos.  Ambas emplearon cientos de trabajadores en su mayoría mujeres de Manatí y de pueblos cercanos que definitivamente contribuyeron al desarrollo económico y social. De hecho, Manatí fue durante años un enorme centro de comercio al que llegaba gente de pueblos vecinos a hacer todas sus compras.
Al igual que las despalilladoras de tabaco y las mujeres de la industria de la piñas, estas otras mujeres hicieron malabares para cumplir con el trabajo asalariado y el trabajo no remunerado de la casa. Incluso se llevaban trabajo para la casa y hasta agujas para enhebrar y poder sacar más tarea para ganar un poco más. El compromiso de estas mujeres con el trabajo que les garantizaba un ingreso seguro, la oportunidad de adquirir una casa propia, de educar a sus hijos y sacarlos adelante e incluso poderles dar lo que ellas nunca tuvieron fueron clave en la eficiencia de sus tareas y en la calidad del trabajo que ellas produjeron.
Además de un empleo asalariado, ¿qué otras cosas les dieron la Playtex y la fábrica de zapatos a estas mujeres?”  En primer lugar, les dieron seguridad económica. Muchas eran casadas, otras divorciadas y otras solteras, pero con sus ingresos ayudaron a sus esposos y a sus familias en un momento difícil para Puerto Rico, y lograron salir adelante. Les dieron a estas mujeres independencia. Como bien ellas mismas expresaron muchas compraron sus primeros carros y dejaron de depender del carro público, del pon o de que sus esposos las llevaran al trabajo. Les dieron liderato. Muchas llegaron a ser supervisoras y aunque fueron muy pocas, algunas llegaron a ocupar puestos de importancia en la fábrica tales como técnicas de personal  y gerentes. Algunas pudieron estudiar de noche y completar estudios universitarios. Sus ingresos también les permitieron disfrutar de independencia económica, pues ya no estaban sujetas al salario de sus esposos. Ahora podían gastar, regalarse algunos lujos e incluso ahorrar. Pudieron disfrutar de muchos ratos de recreación. Las fiestas de Navidad, las giras en el verano, las fiestas de cumpleaños, las fiestas para celebrar años de servicios y hasta los deportes fueron parte de la política de ambas fábricas. Por  último, sembraron en ellas la semilla de la solidaridad. En cada uno de los relatos de vida estuvo siempre presente el apoyo y la ayuda entre todas las empleadas.
Conclusión
  La tarea de escribir  la historia de las mujeres nos propone el reto de afirmar que las mujeres son parte de la historia y que han sido ignoradas y excluidas por la insistencia en los valores patriarcales y por la concepción androcéntrica que sitúa al hombre como elemento central y único del desarrollo histórico. Bajo esa óptica androcéntrica sólo se consideran históricas aquellas proezas de mujeres que se asemejan a  las que han llevado a cabo los hombres.
  Hoy, cuando la historia ya no se define como “hechos importantes de hombres importantes”, sino que lo común y lo cotidiano es considerado historia y donde tanto lo público como lo privado es historia,  estas narrativas constituyen parte importante de nuestra historia. No se trata de una historia paralela a la historia oficial de Manatí, sino una historia que se entrelaza con ella para darle vida. 
Este trabajo no sólo abre una brecha para una investigación más extensa sino que rinde homenaje a todas las mujeres que trabajaron en estas industrias, que fueron piezas claves en el desarrollo económico y social de Manatí y que permanecían ocultas en la historia de nuestro pueblo.
Es nuestra tarea la de evitar que se siga haciendo historia sin la presencia real de las mujeres. Es necesario renovar nuestra historia sacando a las mujeres del lugar marginal al que han sido relegadas en los relatos tradicionales y resaltar el verdadero rol que han tenido en nuestra historia. No se trata solamente de hacerlas visibles sino también de elevarlas a la categoría de sujetos dignos de la historia para que se narre realmente cuál fue la participación de los diferentes sectores en la conformación del pasado de la sociedad manatieña y sin prejuicios sexistas. Esperamos que así sea.


Referencias
Brereton, Bridget. General problems and issues in studying the history of women.Caribbean Society. 1988.
Hernández, Wilhem. Manatí, 500 años de historia. San Juan: First Book Publishing  of Puerto Rico, 1999.
Rodríguez Villamil, Silvia. Mujeres y género en la historiografía latinoamericana reciente. Algunas reflexiones. Cuidadanas: Una memoria inconstante.
Vega Díaz Consuelo. La mujer en la historia y la historia de las mujeres. Mujer y Educación. Barcelona, Editorial Graó, 2002.


Frida Kahlo y la Revolución Mexicana
No es explotar a los seres humanos sino explotar la tierra.
Frances Ortiz Ortiz, Ph. D.
Esta ponencia está dedicada a la memoria de los mexicanos zapatistas que lucharon y luchan por un mejor mañana y a una artista llamada Frida Kahlo, Hija de la Revolución, que dejó plasmada en su obra y vida, la Revolución Mexicana. Una primera revolución iniciada en el año 1810 por sacerdotes católicos, Padre Hidalgo y Padre Morelos, a favor de la libertad e igualdad de todos(as) y una segunda revolución en el año 1910, en la época de esta gran artista, con la esperanza de tierra para los que la cultivaban. Dicha ponencia tiene como objetivo entrelazar a Frida Kahlo con la revolución mexicana. No pretende divulgar ideas respecto de su vida privada ni su técnica artística. En este trabajo se reafirma que la artista apoyó la revolución. 
Frida se proclamó la Hija de la Revolución. Para no contrariar a Frida he de decir que nació en el año 1910. La realidad es que Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón vivió en la época del comienzo de la revolución mexicana. Nació el 7 de julio de 1907 en la Casa Azul y murió el 13 de julio de 1954 en la misma casa.[32] Nacer y morir en la misma casa se considera una dicha.
Frida no es una mujer puertorriqueña pero, es una mexicana muy cercana al mar Caribe. Esta ponencia está inspirada en el libro Frida Kahlo y la Revolución Mexicana 1907-1910-1954. Está expuesta desde una perspectiva histórica y contribuye no solo a dar una nueva visión de esta pintora, sino a facilitar la comprensión de la marcada diferencia entre los países de América Latina. El propósito es asociarla desde una perspectiva histórica, influenciada en la prerrevolución, la revolución y la posrevolución. Kahlo proviene de una nación de reformistas y luchadores(as) de su patria. Algunas de sus obras están relacionadas con dicho movimiento. Se puede puntualizar que la Revolución Mexicana llevó a otra Revolución, a la de las mujeres.  Frida representa no solo la libertad e igualdad en general,  sino su  propia revolución personal. La libertad de la mujer y del hombre, la de México y del mundo. Frida y México son uno solo, entrelazados en la perpetuidad. En estas cortas líneas se adentra en Frida y su mundo, prestándole mayor atención a la relación de esta artista con la Revolución Mexicana y no en su vida privada.
La razón de este estudio es palpar a Frida y México como estado agónico y renovador a la vez. Las revoluciones han causado derramamiento de sangre innecesario, caos, anarquía, pero a la vez, han restaurado e innovado. La persona que mejor puede indicar este estado de Frida es Diego: “No es la tragedia la que preside la obra de Frida. Esto ha sido muy mal entendido por mucha gente. La tiniebla de su dolor sólo es el fondo aterciopelado para la luz maravillosa de su fuerza biológica, su sensibilidad finísima, su inteligencia esplendente y su fuerza invencible para luchar por vivir y enseñar a sus camaradas, los humanos, cómo se resiste a las fuerzas contrarias  y se triunfa de ellas para llegar  a la alegría  superior, contra la cual nada prevalecerá en el mundo del futuro, donde el valor colectivo de la vida en conjunto, hará surgir el verdadero histórico y realmente humano de nuestra sociedad”. [33]
Diego Rivera expresó como característica de la obra pictórica de Frida la luminosidad y la intensa biofilia más allá de la oscuridad de su cuerpo maltratado.[34] Los cuadros de Frida llevan un mensaje de dedicación, declaración de amor, fuerza y coraje ante la vida. Ella desnuda su alma en los cuadros y logra ser la verdadera Frida. Algunas de sus obras revelan un toque de salvajismo, como Dos desnudas en la jungla, entrelazada con sus animales: changos, loros, y otros. El cuadro Collar de espinas es una de las obras que da la impresión de ser Frida como Jesús en el madero. El sufrimiento la lleva a la salvación. Se observa una Frida inmune ante el dolor. Sigue en pie de lucha al igual que México.
Existe un contacto directo de Frida con la naturaleza y sus animales. Las flores en el cabello y la vegetación detrás de sus cuadros, nos hacen recordar las obras de los grandes  artistas renacentistas como Boticelli, Leonardo Da Vinci, y otros.  Usualmente combina los colores verde, blanco y rojo de la bandera de México y ciertos toques de un amarillo intenso. Los símbolos de la bandera son el verde de la esperanza, el blanco de la unidad y el rojo de la sangre de los héroes.  Estos colores reflejan la naturaleza en todo su esplendor, el blanco de fondo o sus pinceladas de gotas de leche y sangre derramada que nos salpica como recuerdo de lo sufrido. En algunos de los cuadros pinta la bandera de México como documento abierto y relevante para el espectador. Esto reafirma que la obra pictórica está documentada y en ocasiones, es una denuncia a la sociedad. Estos documentos primarios vivientes son una historia cotidiana de México y del mundo.
Esta artista, en sus obras pictóricas y en su diario, dejó plasmado este pensamiento: “La revolución es la armonía de la forma y el color, y todo está, y se mueve, bajo una sola ley la vida, nadie está aparte de nadie, nadie lucha por sí mismo. La angustia y el dolor, el placer y la muerte no son más que un proceso para existir: la lucha revolucionaria en este proceso es una puerta abierta a la inteligencia”.[35] Su forma de vida es revolucionaria, tan simple como recortarse el cabello, fumar y vestirse de hombre constituyen un acto de rebeldía en  aquella época. Otros de sus pensamientos es: “¿Quién les dio la «verdad» absoluta? Nada hay absoluto, Todo se  cambia, todo se mueve, todo revoluciona – todo vuela y va.[36] En esta ponencia se sigue una perspectiva histórica en donde Frida ha pasado por varias etapas revolucionarias: prerrevolución, revolución y posrevolución. Frida Kahlo desempeñó un papel ineludible y significativo en la vida cultural del México posrevolucionario, pero trascendió como una de las precursoras del movimiento plástico femenino contemporáneo en el resto de América y el mundo. “Desde Peláez hasta Rosa Tavárez, todas le deben algo…o mucho”.[37] La revolución consistía en eliminar la influencia europea que reforzó el dictador Porfirio Díaz. Ser nación implicaba amor a sus raíces y a la libertad, la igualdad y la pasión por la tierra que da el sustento a todos, muy en especial a los indígenas. 
Rupert García señaló que el arte de esta gran artista revela un espíritu nacionalista y feminista.[38] Una mujer que fuma y bebe, que se viste con pantalones, que trabaja para ser independiente, que se resiste al convencionalismo y que ama la naturaleza, animales, a su patria y a su herencia. ¿Estamos de acuerdo con ese estilo de vida? La respuesta puede ser sí o no pero, la relevancia de toda artista es su legado.
La primera gran revolución por la independencia ante el yugo del coloniaje español fue iniciada por Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811). Éste era un sacerdote culto, nacido en el país, quien en el Grito de Dolores (1810) llamó a la rebelión armada contra los españoles. Este movimiento era de independencia y no participaron todos los criollos. Es preciso indicar que hubo mujeres valientes que se destacaron y se unieron en esta lucha tales como: Gertrudis Bocanegra Mendoza (1765-1817), Josefa Ortiz de Domínguez (1768-1829), Leona Vicario Fernández de San Salvador (1789-1842), Margarita Neri, Juana Ramona, Amelia/Amelio Robles, y otras.
José María Morelos (1765-1818) nació en Valladolid, actualmente Morelia. Era otro sacerdote menos ilustrado, pero dotado de mejores cualidades de estratega, proclamó la independencia de México para el 1813. Morelos finalmente fue derrotado y fusilado (1815) en la época de Iturbide, militar al mando de las tropas realistas. Algunos autores señalan que los criollos no apoyaron a Hidalgo ni a Morelos porque los hombres de éstos atacaron sin distinción a los blancos, fueran peninsulares o criollos. El problema de todas las luchas es que el ideal a perseguir ha requerido de liberar pero, a la vez, de malos entendidos, saqueos, maltratos a la gente inocente, la violación a las  mujeres y en el peor de los casos, la muerte. La independencia perseguía la igualdad y liberación de las castas impuestas en la época colonial española. Un nuevo México y una nueva América. La verdadera unidad del país sin esclavos ni indígenas sometidos a injusticias, trabajos forzosos y torturas. Los libros no pueden expresar los verdaderos sacrificios que conlleva la liberación; cabalgar de un lugar a otro, sin descanso, con hambre y con sed. Sus mejores acompañantes fueron las mujeres que siguieron a sus hombres, maridos e hijos, para apoyarlos en la preparación de las comidas, las labores domésticas en general, la sanación de las heridas de los soldados y, cuando fuera necesario, luchar en la batalla. México se encontraba en incertidumbre y caos y el general Iturbide se aprovechó de esta situación. Todavía faltaba mucho camino por recorrer. 
    Esta revolución completó la independencia en 1821 pero no la igualdad. Libertad pero no igualdad de los campesinos indígenas.[39] Por otro lado, las mujeres estaban deseosas de su propia revolución, libertad e igualdad. El alto costo en vidas de este primer inicio de la revolución nos hace recordar el cuadro Los cuatro habitantes de México de Frida. Tanta revolución ha dejado la plaza desolada y vacía.
 Benito Juárez era un indígena zapoteca. Nació en Oaxaca en el año 1806 y muere en la ciudad de México en el año 1872. En torno al concepto de libertad expresó: “Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar, ni conviene que espere, que otros gobiernos u otras naciones hagan por él.”[40] Benito Juárez logra la creación de un Estado nacional y secular gobernado por el derecho. Los antecedentes de la segunda gran revolución mexicana están en las Leyes de Reforma en la época de Juárez. Mediante la Ley de la Desamortización (25 junio de 1856) se da la tarea de  desamortizar las propiedades de la iglesia.[41] Este es uno de los primeros países latinoamericanos en tramitar las diligencias para la separación entre iglesia y estado.
Para esta época se decretan los artículos con un alto contenido liberal.[42] En el título I, sección I de los derechos del hombre se expone en el artículo tres que “la enseñanza es libre”; en el artículo veintidós hace referencia de que “quedan para siempre prohibidas las penas de mutilación y de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera  otras penas inusitadas o trascendentales” y, en el artículo veintisiete, indica que “la propiedad de las personas no puede ser ocupada sin su consentimiento, sino por causa de utilidad pública y previa indemnización. Son muy reveladoras en cuanto el maltrato que se llevaba a cabo. Más adelante, el gobierno de Porfirio Díaz continuará con los abusos.
Uno de los hechos históricos relevantes es que se decreta la Ley de la Nacionalización de los bienes eclesiásticos (1859).[43] Surge la separación de Iglesia y Estado. Es la época de la desamortización la que se dejan libres los bienes amortizados, se pone en estado de ventas los bienes de manos muertas, mediante disposiciones legales. Las Leyes de Reforma limitaron el poder de la Iglesia. No es de extrañar que en la época e Frida y Diego  algunos fueran catalogados como ateos y comunistas.
            El manuscrito Nacionalización de los bienes del clero secular y regular. Independencia del Estado y de la Iglesia se revela en el artículo diecinueve: “todos los bienes sobrantes de dichos conventos ingresarán al tesoro general de la nación”.[44] Respecto al matrimonio civil[45] expone “que por la independencia declarada de los negocios civiles del Estado, respecto de los eclesiásticos, ha cesado la delegación que el soberano había hecho al clero para que con sólo su intervención en el matrimonio este contrato surtiera todos sus efectos civiles”.
Es por esta razón que cuando Diego se casa con Frida no tuvo que divorciarse dado que no había llegado a celebrar un matrimonio civil con Lupe Marín. Los matrimonios religiosos no estaban reconocidos en el  México posrevolucionario, de modo que no hizo falta que se divorciara.[46]
Por último, cabe señalar otras leyes en cuanto al matrimonio civil que llevaron a un nuevo pensamiento entre las gentes.[47] El artículo tres explica: “El matrimonio civil no puede celebrarse más que por un solo hombre con una mujer. La bigamia y la poligamia continúan prohibidas y sujeta a mismas penas que les tienen señaladas las leyes vigentes”. Resulta bien interesante el artículo cinco que expresa: “Ni el hombre antes de catorce, ni la mujer antes de doce, pueden contraer matrimonio”. La ley expone que solo en caso de extrema urgencia se podía permitir dicho matrimonio. En cuanto al divorcio asume cierta postura conservadora cuando indica que “el divorcio es temporal, y en ningún caso deja hábiles a las personas para contraer nuevo matrimonio mientras viva alguno de los cónyuges”. Cuando se redactan las leyes es para llevar control del estilo de vida de las personas. En esa época se casaban muy jóvenes y el control de natalidad era difícil de inspeccionar.  
Las Leyes de Reforma se incorporan a la Constitución (1873). Es preciso reforzar que los antecedentes de la revolución mexicana están en las Leyes de Reforma de la época de Benito Juárez. Estos fueron los documentos precursores para crear cambios en el pensamiento de los mexicanos.
Es sorprendente como México no solo lucha por su independencia (1810) sino que reclama la liberación de su país ante el yugo de la dictadura de treinta años de Porfirio Díaz (1910). Los antecedentes de Frida se encuentran en los documentos de las Leyes de Reforma de Benito Juárez, Plan de San Luis de Potosí de Francisco Madero (1873-1913), Plan de Ayala de Emiliano Zapata, y otros. Frida vivió la época de los grandes reformadores de su patria. Es parte integral su pasado precolombino y, muy en especial, de la Revolución Mexicana. Como ya se señaló, esta revolución tiene sus antecedentes con Benito Juárez (1806-1872), Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811), José María Morelos (1765-1818), Emiliano Zapata (1879-1919), etc. Las mujeres formaron parte integral de este proceso también. No se puede dejar atrás las grandes mujeres que se encuentran en el anonimato.
El dictador Porfirio Díaz (1830-1915) luchó contra el dictador Santa Anna y Maximiliano cuando los franceses se dirigían a México. Porfirio Díaz, mestizo de Oaxaca, asumió el poder por espacio de treinta años. Díaz logró un progreso en México pero no satisfizo las necesidades de la masa. Éste adulteró la república juarista, le dio prioridad al  supuesto progreso moderno por encima de la libertad. Asumió la presidencia provisional y luego fue nombrado presidente constitucional (1877). Impone un gobierno dictatorial logrando pacificar el país con medidas represivas.
Los extranjeros que se adentraron en México establecieron empresas norteamericanas, francesas y británicas, montaron kilómetros de vías ferroviarias, explotaron minas de oro y extrajeron toneladas de petróleo. Entonces, ¿de qué se quejaban los mexicanos? México contaba con una diversidad de recursos naturales para el mercado capitalista. Reciben aportaciones del capital extranjero, principalmente inglés y francés, en un principio y después capital estadounidense. El aumento del comercio exterior favoreció la expansión de la red ferroviaria financiada con capital extranjero entre los años 1880-1885. Gloria M. Delgado Cantú señala: “…el aumento de las exportaciones agropecuarias condujo en este país a un proceso acelerado de apropiación de la tierra, llevado a cabo mediante  concesiones otorgadas por el gobierno a compañías deslindadoras, mexicanas o extranjeras, que denunciaban los terrenos baldíos o inactivos.”[48] La transformación llevó a la formación de enormes latifundios en manos de extranjeros y mexicanos sin que se lograra la modernización de la producción agrícola. Esta situación solo ocurrió en algunos lugares de la región norte del país. El asunto más grave fue que los indígenas fueron despojados de las tierras que habían poseído desde tiempos coloniales. Como ocurrió en otras partes de Latinoamérica, las tierras fueron declaradas baldías por carecer sus dueños de títulos de propiedad. Como resultado de ello, para el 1910, la gran mayoría de las familias mexicanas carecían de tierras. Ahora vivían bajo condiciones de subsistencia en tierras arrendadas o trabajando como peones, en las tierras que habían sido de su propiedad.[49]
El problema estriba en que las grandes compañías acapararon la tierra mexicana. Es comprensible que el grito era tierra y reforma agraria. Adolfo Gilly recalca que los zapatistas son los verdaderos revolucionarios en permanencia. Estos optaron por no dejar las armas hasta ver realizada dicha reforma. La revolución fue interrumpida, pero no aplastada ni vencida. Dicha revolución fue abortada al igual que Frida abortó su hijo. Frida, similar a México, se mantuvo en pie de lucha. Gilly  explica que los zapatistas continuaron su lucha y que ellos son los verdaderos revolucionarios en permanencia. Recalca que el Estado no es lo mismo que gobierno y la revolución fue interrumpida por que no continuó, pero tampoco fue dispersada, aplastada ni vencida.
Jesús Silva Herzog comenta que México para el año 1910 se encontraba no en pobreza sino en  miseria.[50] Toda revolución antes y después trae consigo el hambre y un pueblo con hambre es capaz de todo. Se debe de tomar en cuenta que de un total de quince millones de habitantes, once millones eran campesinos. Silvia Herzog expresa que el móvil de la revolución mexicana fue el hambre dándole un factor social. La masa no tiene tierra y no tiene comida. Emiliano Zapata enfatizó que “la revolución no tendrá fin hasta que los campesinos tengan tierra”. La escasez de tierra para los campesinos es sin lugar a duda uno de los problemas más latentes de México y de toda América Latina. Los campesinos no poseían títulos de propiedad ni dinero para adquirir tierra. Las grandes compañías acapararon la tierra mexicana. Los norteamericanos y extranjeros poseían gran parte de estas tierras. Es comprensible que el grito era tierra. La revolución se presenta como una guerra campesina por la tierra, pone en cuestión la autoridad y la estructura del Estado controlado, hasta entonces, por un bloque de poder en el cual la hegemonía la detenta los terratenientes. El pueblo estaba empobrecido, explotado y endeudado.  Porfirio Díaz logró un progreso, pero no satisfizo las necesidades de la masa.  La tierra es uno de los problemas más latentes de América Latina.
Antonio Fernández explica que el proceso revolucionario que convulsiona a Rusia desde los primeros años del siglo y culmina en 1917 es un acontecimiento crucial que marca la historia europea y mundial de nuestro tiempo.[51] El mundo latinoamericano de igual manera podría expresar que la revolución del siglo fue en México.
México ya no era colonia española pero, ahora estaba sometida a un régimen dictatorial, ni igualdad ni libertad y mucho menos tierra. Muy pronto quedaría evidenciado que no solo era el deseo de libertad e igualdad sino tierra. Diego en su obra El Arsenal  expresa los ideales de libertad y tierra. En este cuadro Frida está como punto céntrico repartiendo armas. La revolución adquirió un carácter socialista con Zapata y más tarde un pensamiento comunista más concreto. 
Francisco Madero tuvo el respaldo de los grandes líderes tales como: Pancho Villa, Pascual Orozco, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, etc. Isabel Valcárcel señala: “Es un levantamiento heterogéneo formado por hacendados del norte, campesinos sin tierras del sur, obreros de las ciudades… y las mujeres”. [52] Las soldaderas tenían su propia revolución.[53] La revolución mexicana llevó a otra revolución. 
El socialismo y comunismo se adentra en México después de liberarse del gobierno dictatorial. El proceso de la introducción de ideas socialistas y comunistas en toda Latinoamérica fue pausado pero, finalmente ante la situación tan apremiante pensaron que ese era el camino a seguir para los  cambios. Capitalismo versus socialismo y comunismo. México se encontró en este momento en el camino esperanzador hacia la libertad, igualdad y tierra.
Algunos autores indican que la fecha exacta de la segunda revolución mexicana fue el 20 de noviembre de 1910 y que culminó con Carranza en el año 1917. Esta fue la gran revolución del siglo XX en América Latina y coincidió con la Primera Guerra Mundial. La libre expresión de la obra pictórica y literaria de Frida es una verdadera manifestación documentada de la mirada de la mujer en aquella época y va en profunda armonía con detalles de la revolución mexicana. Las obras de Frida son documentos primarios vivientes de una historia social de México y del mundo. Tierra y sangre son dos de las características de la obra pictórica de Frida asociada a la revolución.[54] Las obras pictóricas, escrituras, Diario, fotos, vestidos, y su modo de ser, son fiel reflejo de la Revolución Mexicana.
En 1910 se convocaron unas elecciones resultando triunfante Madero (1973-1913).[55] Ocurrieron una serie de eventos y finalmente Díaz huyó a Europa. Madero ocupó el puesto de presidente para el año 1911 hasta el 1913. El mayor error de este fue no darse cuenta o no querer darse cuenta de que la prioridad de la masa no era meramente libertad sino tierra y pan. El Plan de San Luis de Potosí  no cumplió con las expectativas de los zapatistas. Para algunos autores, Madero era sensible al dolor ajeno, sin embargo, la realidad fue que con el tiempo se dedicó a estabilizar su gobierno en vez del programa de reforma agraria. Finalmente, Madero es asesinado y Carranza agarra el liderazgo. 
El Plan Ayala de Emiliano Zapata será el manuscrito crucial de la revolución mexicana. Éste fue el primer manifiesto socialista de México. Para otros fue simplemente la utopía de Emiliano Zapata. Los zapatistas querían reformas agrarias inmediatas y pensaron que Carranza le estaba dando largas al asunto. En este momento comenzó la lucha entre carrancistas y zapatistas. 
Frida desde su infancia se revela como una amante de su patria. Es relevante el hecho de que esta artista presenció la lucha entre zapatistas y carrancistas. Su madre abrió los balcones de la casa para socorrer al ejército zapatista. Su padre, su patria y Diego Rivera fueron su inspiración. Es un error pensar que el amor por el arte y la patria comenzó con Diego. El cuadro Pancho Villa y la Adelita (1927), representa su apoyo a la revolución cuando Zapata y Villa se unieron para combatir a Carranza. Esta gran pintora de una manera consciente o inconsciente deja plasmados en sus cuadros los ideales políticos.
No puede haber duda de que Frida está entrelazada a la Revolución Mexicana cuando expresa: “1a. Convicción de que no estoy de  acuerdo con la contrarevolución -imperialismo- fascismo-religiones- -estupidez- -capitalismo- y toda la gama de trucos de la burguesía- Deseo cooperar en la Revolución para la transformación del mundo en uno sin clases sociales para llegar a un ritmo mejor para las clases oprimidas”.[56]
La historia está en espera de que las páginas de los libros representen dignamente a las mujeres y sean estas expulsadas del anonimato. Luisa Capetillo (1833-1922) es una de esas mujeres puertorriqueñas que tuvo la valentía de vestirse con pantalones al igual que lo hizo Frida Kahlo en México. Esta aseveración se puede visualizar en la obra Cortándome el pelo con unas tijeritas (1940). Frida y Luisa Capetillo no solo compartían la idea de ponerse un pantalón y tener el cabello corto sino  un pensamiento similar.
Algunos hombres como Luis Muñoz Marín absorbieron por un instante las ideas de izquierda aunque no necesariamente las llevaron a la práctica. ¿Luchó enteramente por la libertad e igualdad? Esta pregunta la debe contestar cada persona con carácter analítico y crítico. El lema del Partido Popular Democrático era Pan, Tierra y Libertad. Este político logró grandes cambios para Puerto Rico pero, no siguió el pensamiento de nuestro prócer Don Pedro Albizu Campos. México al igual que Puerto Rico se debatió  entre liberales y conservadores. En México se luchó por la Libertad, Igualdad y Tierra. En el mural El Arsenal (1928) Diego de Rivera representa a Frida en el centro repartiendo las armas como si fuera una verdadera soldadera. El ideal que se manifiesta en dicho mural es Libertad y Tierra.
El concepto de soldaderas y Adelitas era una idea similar en México. Frida dedica un cuadro a Adelita titulado Pancho Villa y Adelita (1927). En este país se cantaba un famoso corrido revolucionario titulado Adelita:

En lo alto de la abrupta serranía,
Acampado se encontraba un regimiento,
y una moza que valiente lo seguía
locamente enamorada del sargento.

Popular entre la tropa lo era Adelita,
la mujer que sargento idolatraba,
porque además de ser valiente era bonita,
que hasta el mismo coronel la respetaba.

Y se oía que decía
Aquel que tanto la quería…

Y si Adelita quisiera ser mi novia
si Adelita fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.

Una noche en que la escolta regresaba
Conduciendo entre sus filas al sargento
oí la voz de una mujer que sollozaba
su plegaria se escuchó en el campamento

Al oírla el sargento, temeroso
De perder para siempre su adorada,
Ocultando su emoción bajo el embozo
A su amada le cantó de esta manera.

Y se oía que decía
Aquel que tanto la quería…

Que si Adelita se fuera con otro,
la seguiría por tierra y por mar;
si por mar, en un buque de guerra,
si por tierra, en un tren militar.

Y si acaso yo muero en campaña
Y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego
Que con tus ojos me vayas a llorar.

No es extraño que Frida fuera retratada (1926) y luego, saliera a la luz, su autorretrato (1940) vestida de hombre. Este acto es revolucionario. Las soldaderas y Adelitas salieron de sus casas a compartir la lucha con sus esposos soldados en la revolución mexicana. Estas mujeres soldaderas no titubearon en vestirse como hombres y agarrar las armas para el combate y, a su vez, llevar a cabo los quehaceres cotidianos y curar a los enfermos.  Kahlo era revolucionaria en su forma de pensar y actuar.  Ejemplo de ello se visualiza en su obra Cortándome el pelo con unas tijeritas (1940). En este cuadro se pinta cortándose el cabello y vistiéndose de hombre como símbolo de rebeldía ante Diego. Las mujeres en la época de Cárdenas, aproximadamente en el año 1938, fue otro  ejemplo no solo para Frida sino todas las que vivieron esta época. Fue una manera contundente de las mujeres demostrar que, con pantalón o falda, estaban listas y dispuestas para el combate.
La influencia de su padre y su madre está impregnada en las ideas y acción de Frida. Ella escribe una dedicatoria que se encuentra abajo del cuadro Retrato de mi padre, Wilhem Kahlo (1951): “Aquí pinté a mi padre Wilhelm Kahlo, de origen húngaro-alemán, artista-fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y bueno, valiente porque sufrió durante sesenta años de epilepsia pero nunca se rindió trabajando y luchó contra Hitler, con adoración, Su hija Frida Kahlo”. Esta expresión de Frida sobre su padre quedará para toda su vida como manifestación de las injusticias cometidas no solo en la época de Hitler sino en todo momento. Frida expone además la influencia que tuvo de su madre cuando aclara que ella ayudó a los zapatistas en su lucha contra los carrancistas.[57] También, la carta escrita al Dr. Eloesser pidiendo ayuda para los niños de la guerra en España, revela lo aprendido por su madre.[58]    
El breve recuento de las Leyes de Reforma, el Plan Ayala y otros documentos asociados a la revolución mexicana refuerzan la idea de que la característica más trascendental en la obra pictórica de Frida es la tierra. Esto queda evidenciado no solo en sus obras sino en sus escrituras y estilo de vida. La Tierra es el símbolo vital asociado a la Revolución Mexicana. La tierra y sus raíces profundas son forjadoras del cultivo y sus frutos. Tierra y sangre son dos de las características de la obra pictórica de Frida asociada a la revolución.
Las frases de Frida fortalecen el gran significado que tiene la tierra: “Diego, nada comparable a tus manos ni nada igual al oro verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche, la luz violenta del relámpago y la humedad de la tierra”.[59]  También expresa: (…) No somos odio, amor, madre, hijo, planta, tierra, luz, rayo, etc. Siempre mundo dador de mundos, universos y células. Ya.[60]
Frida escribió el Retrato de Diego como homenaje por los cincuenta años de su labor artística en 1949. Este retrato revela la esencia de Diego, Diego y Frida entrelazados con la revolución. Kahlo expresó: “Quizás esperen oír de mí lamentos de “lo mucho que se sufre” viviendo con un hombre como  Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr, ni la tierra sufra porque llueve, ni el átomo sufra descargando su energía…”[61] Más adelante refuerza: “Las raíces profundas, las influencias externas y las verdaderas causas que condicionan la personalidad inigualable de Diego, son tan vastas y complejas que mis observaciones serán pequeños brotes en las múltiples ramas del árbol gigantesco que es Diego”.[62] Se levanta con sorprendente fuerza y, como ninguna otra planta, florece y da frutos”.[63] Finalmente expone: “Son tres direcciones o líneas principales que yo considero básicas en su retrato: la primera, la de ser un luchador revolucionario constante, dinámico, extraordinariamente sensible y vital; trabajador infatigable en su oficio, que conoce como pocos pintores en el mundo; entusiasta fantástico de la vida, y a la vez, descontento siempre de no haber logrado saber más, construir más y pintar más”.[64] En resumen, lo que expresa es que la tierra con sus raíces profundas, florece y da frutos. Diego es un árbol gigantesco y la revolución entrelaza a Frida y a Diego.  
Basta ya de una Frida sufrida y de un México sufrido. Basta ya de verla solo como una víctima. Carravagio fue un asesino, Van Gogh se cortó la oreja, y no han sido subestimados.  Su obra es lo que queda y cuenta. México y Frida son una dinámica que un día renacerán a un nuevo tiempo de triunfo. Esta revolución tiene un renacimiento en todos los ámbitos. El renacer está manifestado en la cultura en general: música, arte pictórico, literatura y otros.
Frida escribe con firmeza ante la vida en su obra Árbol de la esperanza mantente firme (1946). Con esa misma firmeza y esperanza se han sostenido los zapatistas ante su ideal de justicia, tierra, libertad y pan. En este cuadro Frida sufre de día en la camilla del hospital y se mantiene firme de noche con su vestido típico.  Se hace referencia que Frida pintó este autorretrato para el ingeniero Eduardo Morillo Safa, después de una operación quirúrgica frustrada en Nueva York. Le escribió acerca de la pintura y las cicatrices "...con las cuales esos cirujanos, hijos de perra, me han dejado". En el mensaje Árbol de la esperanza, mantente firme, el cual está escrito en la bandera, parece que se está dando ánimo a sí misma.  La pintora ha dibujado dos Fridas; la que está a la izquierda es la Frida que acaba de salir del quirófano en una camilla y la otra es la figura de una Frida poderosa, derecha y llena de confianza. El cuadro está dividido en dos mitades, una de día y la otra de noche. Los autores señalan que el cuerpo sangrante está asignado al sol, que en la mitología azteca se alimenta de la sangre humana de sacrificios. Las dos heridas en su espalda tienen fracturas y la tierra tiene grietas. La otra Frida, que parece fuerte y optimista esta asignada a la luna, símbolo de la feminidad. En su mano, sostiene el corsé que ella tiene esperanza de abandonar para siempre después de la cirugía. La realidad es que ésta cirugía falló y resultó en numerosas complicaciones. La abertura en su cuerpo y el paisaje seco convierten en símbolos del dolor y la soledad de la artista. Es significativo como presenta la tierra abierta. Frida está abierta al dolor pero, a su vez, en pie de lucha.
Uno de los motivos y sufrimientos de Frida fue no poder tener un hijo con Diego. En la obra Hospital de Henry Ford (1932), la pintora aparece desnuda y sangrante en la cama. Como señale anteriormente, Frida abortó, de la misma manera que abortó la revolución. La revolución mexicana fue abortada, ya que en su momento no parece resolver ni transformar nada. Esta revolución no fue aplastada ni vencida por que actualmente existen los neozapatistas.
Carlos Fuentes se refiere a la obra (1944) de este modo: “Del mismo modo que el pueblo está quebrado a la mitad por la pobreza, la memoria y la esperanza, ella, la mujer irremplazable, la irrepetible mujer que llamamos Frida, está rota, desgarrada en el interior de su cuerpo, igual que México está desgarrado en su piel externa.”[65]  La columna rota (1944) parece revelar este mensaje de combate ante la vida y la muerte. En esta obra deja plasmado su cuerpo dividido al igual que la tierra.  Los clavos dejan entrever el sufrimiento de Frida y del México que se mantiene de pie y listo para continuar el combate. Frida en su labor pictórica no demuestra abiertamente la pobreza de su país, pero se palpa un estado mental agónico, el mismo estado del México de la revolución. Los pinceles le sirven para combatir la lucha social y la vida cotidiana y esta idea se visualiza en el cuadro Los cuatros  habitantes de México (1938).
Las obras de Frida reflejan el deseo de quedar perpetuada. Algunos autores podrían pensar que era egocéntrica. La realidad es que estuvo mucho tiempo enferma y encamada. Compartió con la soledad y su yo era lo que tenía más accesible. Los constantes autorretratos no solo eran reflejo de angustia humana sino de soledad. Esta artista era combatiente ante la vida y la muerte al igual que el México de su época.             
El objetivo de la ponencia ha sido retomar una historia donde las mujeres, por ser precisamente ello, se han mantenido en anonimato. El lector pensará pero, se ha escrito mucho de esta pintora. Se ha querido reescribir, respecto a Frida tomando en consideración de que ella es algo más de lo que las películas han querido plasmar en cuanto a su sexualidad o romances. La vida privada de la artista no es lo más importante sino su legado pictórico. Las obras pictóricas tienen tanto por decir que apenas se ha comenzado a descubrir la verdadera Frida y su unión con la revolución mexicana. Los libros que se han escrito no han reforzado esta estrecha relación. Frida es el camino para entender a las otras mujeres que aportaron y lograron su propia revolución. 
Alrededor de Frida hay muchas mujeres en espera de ser rescatadas del anonimato para formar parte de la historia y entender mejor a México. Gertrudis Bocanegra, Leona Vicaria, Josefa Ortiz son solo algunas de las que aportaron y lucharon por los derechos de los oprimidos, mujeres, niños e indígenas. El asunto de la otredad sigue vigente y es preciso incorporarlo en la historia. Los documentos llevan a entender lo sometidas que estaban las mujeres y los indígenas.  Esta fue y es la razón de lucha en la época de Hidalgo, Morelos, Zapata y los neozapatistas.  Visualizar a Kahlo en otra dimensión y a las mujeres de su pasado y las contemporáneas, es comprender al México de ayer y hoy. Las Leyes de Reforma, Plan de Ayala y otros documentos aguardan para ser analizados con la mirada de la mujer.
La obra de Frida revela la revolución mexicana aunque ella misma no lo entendió de este modo. Frida estaba equivocada y no comprendió que su mundo y su ideal de revolución estaban implícitos en su arte, su escritura, en su modo de ser y pensar.  La revolución mexicana tenía como una de sus metas la dignidad de los campesinos y su lucha por una vida mejor. México no estaba en pobreza sino en miseria. Todavía persiste el ideal de Emiliano Zapata y esa guerra campesina por la tierra. Algunos consideraron que el ideal de Zapata era una utopía. El Plan de Ayala es el primer manifiesto socialista en México, el primer documento que sienta un precedente a la lucha real por los valores y dignidad de los seres humanos. Frida era solidaria a estos ideales socialistas. Desde joven forma parte del  grupo de las Cachuchas y del Partido Comunista.  Fue una luchadora del concepto de la otredad, la igualdad del otro. Estos ideales surgen desde que era pequeña cuando logra presenciar la lucha entre carrancistas y zapatistas, la ayuda que brindó su madre a los zapatistas en el balcón de la casa y el pensamiento de su padre en  contra de los nazis. Estos recuerdos estarán presentes toda su vida. Estos ideales se reafirman con su unión a Diego Rivera. Por último, la carta conmovedora de Frida para el doctor Eloesser. En ésta describe la situación política de España y demuestra a una pintora comprometida por las nobles causas al igual que lo hizo su madre. 
La obra pictórica de Frida plasmó su apoyo a la revolución mexicana. Esta conclusión se corrobora en los colores y detalles de sus pinturas. Los matices que enfatiza son el verde, blanco, rojo de la bandera mexicana y el marrón de la tierra reflejado en la piel de las personas, en los frutos, en la mesa y en ocasiones, en el fondo del cuadro. En algunos cuadros se ve reflejado que detrás de la tierra árida puede haber un renacer y el mismo renacer esperanzador de los zapatistas. La tierra es el comienzo de todo y es clave para entender esta revolución y a toda América Latina. Los indígenas campesinos luchaban por la tierra. El trabajo de éstos es sembrar y recolectar los frutos para su sustento. La idea no es explotar a los campesinos sino a la tierra. Los campesinos que sienten el amor por la tierra siembran la visión zapatista. La tierra es el centro de todo y la educación es la continuidad para un mejor porvenir. La tierra es para el que la trabaja. Los de abajo, los de izquierda y colectivo.
              Falta mucho por descubrir, meditar y analizar respecto a esta artista y su estrecha relación con la revolución mexicana. Hilda Trujillo recalca la importancia del Retrato de Diego escrito por Frida. Este escrito dibuja no solo a Diego sino a Frida y la revolución. En este documento pintó sus sentimientos y emociones y su pensar hacia su esposo. Es de gran satisfacción saber que los diferentes autores ya no tienen dudas de que lo escribió esta pintora. Esta historiadora nunca lo dudó. Trujillo señala: “Durante casi tres años un grupo de especialistas de ADABI ordenaron, clasificaron y digitalizaron el acervo recién abierto: 22 mil documentos, 6,500 fotografías, 3,874 revistas y publicaciones, 2,170 libros, decenas de dibujos, objetos personales, vestidos, corsés, medicinas, juguetes…”.[66] Un nuevo mundo abierto para los investigadores e historiadores. La historia sigue reescribiéndose y, muy en especial, el documento Retrato de Diego que escribió Frida para el homenaje a Diego en el Palacio de Bellas Artes. Este escrito es crucial para entender a Frida, a Diego y su relación con la Revolución Mexicana. Hay un mundo abierto aguardando para investigado en estas cajas, no solo en su obra pictórica sino en lo humanístico, político, cultural, y otros. Conocer a Frida es abrir una ventana a otras mujeres y un mayor entendimiento de la historia latinoamericana.
Los valores de la Revolución Mexicana fueron Libertad, Igualdad y Tierra. Este proceso histórico fue largo y penoso y lo sigue siendo. En la época de Zapata las ideas socialistas fueron impregnadas en el Plan Ayala y actualmente los neozapatistas continúan ese andar. El pensamiento socialista fue el camino seguro para completar la libertad, igualdad y tierra. La mayor guerra se construye sobre el camino de la paz. Caminemos en esa dirección para lograr la libertad, la igualdad y la tierra. Cultivar los frutos y las ideas. Crear y soñar.  
Frida Kahlo, la esencia de la libertad, tuvo un espíritu libre aun en los peores momentos de su vida. El Diario de Frida tiene una frase significativa: “Pies para que te quiero si tengo alas para volar”. En su frente se puede observar ese deseo constante de libertad. El ave son sus cejas y sus cejas son el ave que vuela alto y con firmeza. A Frida le amputaron una pierna pero no su esencia, aquello por lo cual un ser es lo que es, permanente, lo más puro de un cosa. ¡Viva la Vida! ¡Viva Frida y todo aquel que sea capaz de apasionarse! Sin pasión no hay nada. 
     


Las comunicaciones medianímicas: literatura y espiritismo. El caso de Josefa Martínez Torres primera mujer novelista de Puerto Rico
Gerardo Alberto Hernández Aponte
En 1880 se publicó una obra, de ochenta y cuatro páginas titulada Colección de novelitas y artículos de recreo de la autoría de Josefa Martínez Torres, alias la Cieguecita de la Cantera. Esta figura en la historia de la literatura puertorriqueña como la primera novela escrita por una mujer.[67] Sin embargo, la prensa espiritista expuso que se trató de comunicaciones medianímicas que siendo médium auditiva obtuvo y dictó.[68] ¿Qué son comunicaciones medianímicas? Antes de explicarlas voy abordar un poco de la historia del espiritismo.
En la segunda mitad del siglo XIX, el capitalismo europeo encontró en el liberalismo, el progreso y la ciencia a sus legitimadores.[69] La Revolución Industrial cambió el modus vivendi de la sociedad creando la idea de un progreso humano y social imparable donde la ciencia y la tecnología jugaron un papel importante. Ésta fue la base teórica que postuló la ciencia como la última panacea explicativa y del saber.[70] No es casualidad entonces que la ciencia durante esta época adquiriera una autoridad infalible y que fuera hostil a las instituciones religiosas.[71]
El cientificismo de la época, que había alcanzado influenciar a todas las ramas del saber humano, creó en algunos sectores de la sociedad europea una onda in crescendo de escepticismo.[72] La religión estaba siendo abandonada por aquellos que la veían como enemiga del progreso. Así los intelectuales y algunos movimientos populares comenzaron a desentenderse de sus creencias religiosas.[73] Por otro lado, se desarrolló un sentimiento anticlerical, en especial entre la clase media que no olvidaba su alianza con el Régimen.[74] Las ciencias, las ideas de la ilustración y el progreso socavaron el orden teológico establecido desembocando en el nihilismo. En otras palabras, todo el contexto histórico ilustrado trajo la convicción en algunas personas de que Dios no existía y no hacía falta; es lo que algunos han llamado la “muerte de Dios”. La razón suplantó a la fe religiosa y a Dios.[75]
Con el tiempo, el nuevo orden secular de progreso, anclado en la confianza en la razón y la ciencia, era precario e insuficiente. Esta crisis hizo sentir en algunos una nostalgia por Dios, una necesidad de Él.[76] La sed de religión no había sido eliminada y no era satisfecha por las religiones existentes.[77]
Bajo este contexto espiritual europeo se justifica el nacimiento de nuevas religiones. El filólogo y teólogo español Manuel Guerra Gómez nos dice que en el mundo existen diversas religiones, porque cada cultura conoce y adora a la divinidad de acuerdo a su modus vivendi. El entendimiento de un Dios revelado a la razón humana tiene que hacerse por analogías. Estas comparaciones tendrán que ser cónsonas a la cultura donde se nace y vive. Las circunstancias históricas, sociales, culturales y económicas son elementos vitales que influyen con gran peso en la conformación de las religiones.[78] Por ejemplo, los pueblos costeros relacionan a la divinidad con las fuerzas acuáticas, los pueblos sedentarios con la tierra y los nómadas con las figuras celestes. Así cada cultura busca y entiende al Ser Supremo de acuerdo a su cultura, su modo de vida y su inteligencia.[79] Tomando lo expuesto por Guerra Gómez entendemos que el surgimiento de nuevas religiones será acorde con el liberalismo, la razón, la ciencia y el progreso por ser las tendencias ilustradas de la época. En otras palabras, que el surgimiento de nuevas espiritualidades se deberá a la insatisfacción de las existentes y la necesidad de nuevas formas de buscar y entender a la divinidad en el entorno cultural del momento. Por este motivo a partir de la década de 1840, aparecieron en Europa alternativas religiosas al Cristianismo en un ambiente donde algunos ateos pensaban que era necesario sustituirlo.[80]
Una de ellas fue el espiritismo “científico” el cual surgió en Francia en 1857. Su inventor fue Hippolyte León Denizard Rivail Duhamel, alias Allan Kardec. Este nuevo sistema doctrinal fusionó la religión con la ciencia, el positivismo comtiano, la idea del progreso, el magnetismo animal y el espiritualismo. La nueva doctrina espiritista se basó en la creencia de la comunicación de los vivos con los muertos, en la reencarnación y en la ley del progreso, las cuales representaban una síntesis de ideas religiosas y científicas. Así pues, Kardec estableció un sistema de supuesta comunicación de los vivos con los muertos en una doctrina basada en aspectos morales, “científicos” y filosóficos.[81]
Luego de su invención, el espiritismo se propagó por el orbe a través de la prensa, el comercio de libros, las presentaciones teatrales, el establecimiento de grupos de propaganda y la trasmisión oral. El espiritismo llegó a Latinoamérica básicamente por dos vías: España y Francia. Francia por ser la cuna y el centro de atención de las naciones latinoamericanas y España por su relación con sus antiguas posesiones coloniales. En Puerto Rico, hemos encontrado que esta doctrina llegó en la década de 1860 mediante la introducción clandestina de las obras kardecistas, posiblemente a través de Cuba, Saint Thomas u otro lugar caribeño. Otras fueron traídas por estudiantes puertorriqueños que regresaron de Francia o España.[82] El espiritismo se esparció en la Isla mediante periódicos, revistas, las hojas sueltas, las conferencias, las conversaciones y las obras literarias tales como novelas y cuentos. De esta manera, prácticamente toda la población tuvo de una forma u otra que toparse en alguna medida con el espiritismo.[83]
El espiritismo llegó a la Isla en un contexto donde la Iglesia y el Estado español estaban unidos. Su llegada y desarrollo contribuyó, junto a otras creencias heterodoxas como la masonería y el protestantismo, a resquebrajar la hegemonía católica.[84] ¿Qué razones motivaron a las personas a adoptar el espiritismo? La muerte de un ser querido, ya sea de un hijo o una hija fue un factor vital en la adopción del espiritismo. Es importante destacar que la pérdida de un hijo es un dolor inmenso y que desde cierto punto de vista es visto como algo poco habitual. Interesantemente, la lengua española no tiene ningún vocablo para referirse a dicha pérdida contrario a los términos huérfano y viudo que se aplican para los casos en que el ser humano está acostumbrado a enfrentar. Por lo tanto, la pérdida de un hijo produce un estado angustioso a sus progenitores hasta el punto de cuestionarse: ¿por qué a mi? Esta ansiedad lleva en ocasiones, inevitablemente, a buscar una contestación de parte de Dios. Otros, se unieron al espiritismo por el ansia de conocer más debido a las pretensiones científicas del movimiento. De esta manera, algunos vieron en la doctrina una manera de progresar intelectual y moralmente.[85] También, fue utilizado como forma de buscar reformas sociales y religiosas dentro del sistema colonial español. Para otros, el espiritismo fue concebido como símbolo de modernidad.[86] Así para algunos, la doctrina espírita se convirtió en una alternativa religiosa o civil a la religión católica que era la oficial y aliada del Estado español.
El espiritismo fue acogido por hombres, mujeres, niños y niñas sin importar diferencia en color, raza o género. Al movimiento pertenecieron desde los humildes artesanos y sencillos campesinos[87] hasta la clase profesional y adinerada.[88] El espiritismo ejerció una gran influencia en la mujeres porque le dio la oportunidad de destacarse en roles no tradicionales de la época como escritora y médium.[89] Por ejemplo, la revista espiritista de Barcelona, La Luz del Porvenir, tuvo la colaboración de las puertorriqueñas: Josefa Martínez Torres, Simplicia Armstrong de Ramú, Antonia Silven de la Torre, Josefa G. Esparolini y Carrión, Juana G. de Porrata, Carmen Castro de V., Dolores Díaz, Lola Baldoni Pérez y Lola Rodríguez de Tió.[90] Como bien apunta Nancy Herzig Shannon, la mayoría de los médiums fueron mujeres pues muchas de las cualidades requeridas para ejercer el menester como la pureza y la pasividad estaban asociadas a ella.[91]
El ejercicio de la mediumnidad provocó en Puerto Rico algunos fenómenos. Uno de ellos fueron las llamadas comunicaciones “mediumnímicas” o “medianímica” o “trabajo medianímico” o “dictados ultraterrestres” o “dictado de ultratumba” o “efluvios medianímicos” o “dictado medianímico”.[92] Las comunicaciones se reciben de varias formas: por la escritura manual a través de un médium escribiente o psicógrafo,[93] de la audición de un espíritu con un médium auditivo. Existen también los parlantes, que son aquellos a través de los cuales el espíritu se expresa libremente. En otras palabras el espíritu utiliza las cuerdas vocales de la persona para expresarse. Los videntes, son los que tienen la capacidad de ver los espíritus.[94] También existió lo que se llama escritura directa que consistió en el hecho de que supuestamente el espíritu tomaba el instrumento de escribir apareciendo el mensaje escrito sin intervención humana.[95] Además en el espiritismo existe los médiums inspirados. En esta variante los espíritus inspiran las ideas a los seres humanos.[96] Esta variante no pertenece a las llamadas comunicaciones “medianímicas.
El texto escrito podía ser una respuesta, un consejo, un pensamiento, una composición literaria o una narración.[97] Podía ser tan corto como una palabra o tener cientos de páginas de extensión. Usualmente el texto contenía el nombre del espíritu o sus iniciales, luego el nombre del médium trasmisor o sus iniciales. En el caso del médium éste consignaba por escrito que había recibido el mensaje para así distanciarse de él y adjudicarle la autoría al espíritu que supuestamente lo había transmitido. Esto representó un gran problema para la bibliotecología estadounidense e inglesa a la hora de catalogar la obra. Algunos médiums fueron catalogados como coautores y los nombres de los espíritus como seudónimos o autores supositicios. No fue hasta 1941, que la American Library Association dio instrucciones específicas para la catalogación de las comunicaciones medianímicas como encabezamiento de materia y determinó que el trabajo recibido por un médium se entraba al catálogo por su nombre y por el del espíritu que supuestamente lo trasmitió. Así, las obras comenzaron a colocar al médium como el autor intelectual de la obra. En 1978, la normativa fue revisada y cambió nuevamente. Se eliminó la categoría de comunicaciones medianímicas y se añadieron espíritus y comunicaciones de espíritus y varias entradas bajo el nombre del espíritu, del médium y/o la persona que lo edita o transcribe.[98] Lo importante es que a la hora de investigar sobre las comunicaciones es necesario buscar por título, nombre del médium y del espíritu o por las distintas categorías que los catálogos proveen e incluso por literatura.
Una de las primeras comunicaciones medianímicas que se publicaron en la Isla fue la obra de Josefa Martínez Torres que anteriormente mencioné. ¿Quién fue ella? En realidad es poca la información que he podido localizar. Martínez Torres quedó completamente ciega a los ocho años, y huérfana de madre a los diez u once, permaneciendo al cuidado de una hermana. En septiembre de 1879, comenzó a frecuentar un centro espiritista donde desarrolló la mediumnidad auditiva bajo la dirección de Manuel J. Morel. De esta manera, supuestamente, dictaba lo que los espíritus le decían. Por poco tiempo ejerció sus facultades, pues el 7 de diciembre de 1881, falleció con tan sólo diecinueve años.[99] Según su partida de defunción, Josefa Martínez Torres falleció a los dieciocho años. A pesar de ser espiritista recibió sepultura eclesiástica. Esto implica que renunció a sus creencias espiritistas o el sacerdote desconocía que ella era creyente de la doctrina espiritista.[100] En fecha hasta ahora desconocida, se publicó un opúsculo de su autoría titulado Guía para los mediuns espiritistas. En él la autora esbozó algunos de los problemas, dificultades y sensaciones en la práctica de la mediumnidad. Ofreció, además, algunas recomendaciones para la práctica de las facultades mediunímicas y previno acerca de la mala asistencia espiritual describiendo cómo suele manifestarse.[101]
Sobre la obra novelesca que ella publicó en 1880 la prensa espiritista expuso que se trató de comunicaciones medianímicas que siendo médium auditiva obtuvo y dictó. Posteriormente un espiritista las coleccionó formando el citado texto. Según la espiritista española Amalia Domingo Soler, la Cieguecita de la Cantera podía convertirse en una excelente novelista si reunía los siguientes factores: si era bien guiada por los espíritus y escuchada de forma imparcial por sus amigos y finalmente que personas con conocimiento literario examinasen su obra.[102] De este libro no conseguí localizar ningún ejemplar. Al parecer esta fue la primera comunicación medianímica publicada en la Isla. Tal vez su título fue una manera de burlar la censura haciendo pasar por literatura lo que eran supuestos dictados de ultratumba. La prensa espírita expuso que gracias al espiritismo ella desarrolló su inteligencia y otras actitudes que supuestamente había adquirido en otras vidas.[103] Llegó a tal punto su prestigió como médium que dictaba composiciones que Manuel Gregorio Tavárez, el padre de la danza puertorriqueña, le propuso que escribiera sobre: la “Influencia de la música en nuestro organismo”.[104] La Cieguecita de la Cantera no pudo desarrollar el tema a profundidad, aunque si dictó algunas líneas.[105] El hecho que Tavárez le pidiera a Martínez Torres que escribiera sobre dicho tema revela dos cosas. Primero, la posibilidad de que el padre de la danza puertorriqueña fuera espiritista o estuviera conociendo la doctrina. Alguien incrédulo o contrario a ella no se tomaría la molestia de haber hecho esa petición.[106] Además, no hace cuestionar nuevamente si la autora intelectual de todos sus trabajos era realmente ella o los supuestos espíritus. A ello hay que añadir que el bibliógrafo Manuel María Sama expuso que su libro era una colección de “…pequeños bocetos, no siempre originales.”[107] Después de su muerte Manuel J. Morel recopiló algunos escritos de Martínez Torres publicados en La luz del Porvenir y otros inéditos y los publicó.[108]
Hubo otros comunicados recibido durante el siglo XIX por mujeres. Una de ellas se tituló Un Monasterio por dentro y fue supuestamente dictado en 1885 por el espíritu de María del Pilar a la médium ciega, Francisca Suárez en el centro Grupo Familiar de Jesús en Mayagüez y publicado en 1893.[109] En 1892, la misma médium publicó Historia de un monje en dos existencias físicas. Dictado de Ultra – tumba por el espíritu de Fernando de Castro.[110] Ese mismo año la prensa espiritista española informó que se encontraba en prensa el II tomo y que la obra completa constaría de 6 ó 7 tomos idénticos en tamaño al primero que se compuso de 420 páginas.[111]
Arthur Conan Doyle, menciona que muchas veces los médiums tenían defectos físicos.[112] Podría concluir entonces que en los casos de los médiums de Puerto Rico existía un denominador en común; Josefa Martínez Torres y Francisca Suárez eran ciegas. Del mismo modo, acaeció con Basilia Arce Nieves quien era ciega desde los ocho años y a la edad de 20 ó 21 años era médium vidente y auditiva en el Centro El Porvenir de Aguadilla.[113] Al parecer la pérdida de un órgano tan importante en los seres humanos hizo que desarrollaran la sensibilidad necesaria para la mediumnidad y/o la capacidad para ser literatos o escritores como mecanismo de canalizar su frustración. En este punto es menester exponer que hasta ahora esas comunicaciones medianímicas no han sido trabajadas por los académicos que estudian la literatura puertorriqueña. De hecho cuando Antonio S. Pedreira publicó su Bibliografía Puertorriqueña (1493-1930) en 1932, las incluyó bajo el acápite de espiritismo salvo la de Josefa Martínez Torres porque hasta ahora se desconocía que era de origen medianímico. Por ello, José Quiroga se pregunta cómo leer esa clase de texto.[114] Por otro lado, Adolfo de Hostos expresó, en 1976, que merecían que un lingüista especialista en el vernáculo de las respectivas fechas y localidades las examinase a fin de tratar de averiguar su procedencia.[115] He aquí algunas pistas e hipótesis a fin de que lingüistas y literatos puedan adentrarse a explorar esa temática. Pienso que el asunto no debe seguir postergándose y que el reto sigue en pie.
Es menester encontrar la obra de Josefa Martínez Torres y someterla a un estudio riguroso e interdisciplinario. Lo mismo hay que hacer con las comunicaciones medianímicas de Francisca Suárez. Quien sabe si Suárez, en un futuro, figure también dentro de las novelistas puertorriqueñas.





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